Atracción física en el amor
Está claro que para comenzar una relación el físico es importante. Nos movemos por unos primeros impulsos, provocados por las sensaciones que despierta en nosotros una persona a la que acabamos de conocer. Está claro que la química desempeña un papel fundamental en el asunto, tal y como ya hemos explicado en otros artículos (por ejemplo, Tipos de amor: química o emoción). Hoy queremos escribir algo menos científico y centrarnos en las reacciones tangibles, en experiencias personales.
Precisamente la experiencia personal (y los muchos relatos de amigos y conocidos) nos permiten saber que es importante sentir una atracción física por nuestra pareja. Es fundamental para entender la diferencia entre el amor y la amistad y esta atracción ha de mantenerse a lo largo de toda la relación. Será la responsable de que tengamos una vida en pareja satisfactoria. Con esto no nos referimos a que nuestra pareja tenga un cuerpo de escándalo o una cara preciosa, sino a la sensualidad que desprende en cualquiera de sus formas.
Eso sí, está claro que la atracción física no es suficiente para mantener una relación. Con el paso del tiempo, pesa mucho más la confianza, las metas en común y la compatibilidad de caracteres. El equilibrio perfecto estaría, por lo tanto, en una relación que conjuga atractivo físico y conexión emocional.
Por eso, entendemos que es incorrecto tachar a las personas de superficiales cuando se habla de la importancia del físico. No es, en ningún caso, más importante que los sentimientos, pero sí tiene una función clara en nuestras relaciones. Eso sí, deberíamos aplicarnos el refrán inglés Never judge a book by its cover (No juzgues a un libro por su portada) y dar una oportunidad a posibles futuras parejas que, en un primer momento, no nos resultan llamativas.
Dependencia de la pareja
Hay muchas formas de dependencia de una pareja. Muchos pensarán en el prototípico y machista estereotipo de una mujer casada que depende económicamente de su marido. Si, además, tienen hijos en común, la situación se agrava y la dependencia se vuelve más fuerte. Sin embargo, no es este el único caso de dependencia de una pareja. A continuación explicamos varios ejemplos y aportamos las claves para acabar con esta situación.
Se produce una situación de dependencia siempre que una persona somete sus intereses a los de su pareja. Así, la dependencia puede residir en una actitud autoritaria de nuestr@ espos@ o novi@ o, también, en nosotros mismos, cuando no vemos más allá de la relación de pareja que llevamos con esa persona. La dependencia puede tener muchas formas: darle siempre la razón, seguir siempre sus planes o consejos, abandonar metas personales por falta de motivación, renunciar a amigos, familia, estudios o trabajo por miedo a sus reacciones…
La solución no siempre es fácil ni está en nuestra mano. En primer lugar, debemos plantearnos si la dependencia es forzada, es decir, nuestra pareja nos presiona y domina; o si, por el contrario, es una relación de dependencia que hemos creado nosotros mismos, porque creemos no poder vivir sin nuestra pareja. Para el primer caso, una dependencia obligada, lo más sensato es recurrir a la ayuda de familiares, amigos y organismos sociales. A veces hay alternativas que desconocemos para personas que desean terminar con una relación, pero no pueden enfrentarse a los gastos que esto supone. Para el segundo caso, la respuesta está en nosotros mismos. Ser consciente del problema es el primer paso; iniciar actividades nuevas de ocio, relacionarse con personas que compartan nuestros intereses y dedicarnos tiempo de manera individual, no como pareja, son las acciones correctas.
El Gran Hermano de las parejas
Para todos aquellos que no somos fieles seguidores de Gran Hermano es probable que esta nueva edición les plantee problemas. Sobre todo, porque varios personajes pueden resultarnos desconocidos. Sin embargo, más allá de la mecánica del programa y sus expectativas, lo que vamos a comentar en este post es la relevancia de, precisamente, un grupo formado por (ex)parejas.
En algunos casos, los años han suavizado antiguas rencillas y rencores. Por eso, es posible que el amor surja de nuevo. La gente se empeña en hablar de la magia de Gran Hermano, quizás sea precisamente esa magia la que una a concursantes de manera inesperada y repetida. Si en su día no tuvieron inconveniente en comenzar una historia de amor televisada, tampoco ahora les preocupará que el exterior critique una relación repetida. Repetida, o no, porque de la misma forma es posible que algunos concursantes se sientan atraídos por otros, externos a su teórica pareja.
En otros casos, la historia de desamor todavía está muy reciente o la herida no ha cerrado. Verse obligados a una convivencia impuesta no ayudará a mejorar la relación y es posible que las peleas del pasado se repitan, intensificadas. Sobre todo, porque la organización se ocupará de que los más irreconciliables pasen tiempo juntos, obligados a hablar (pero no a entenderse).
En fin, seguro que este Gran Hermano de las parejas no deja indiferente a nadie. Veremos de nuevo las glorias y las penas de las relaciones personales sin tregua de las cámaras. Además, la audiencia está asegurada con esos bellezones masculinos y femeninos que nos alegran la vista!
Cómo saber si la relación ya NO funciona
Hace semanas, escribí un artículo acerca de cómo saber si las relaciones de pareja funcionan. Sin embargo, a veces es más fácil saber si la relación no funciona. Si sientes que tu relación ya no es como antes, que algo falla, después de leer este artículo no tendrás duda sobre qué paso tomar: luchar, porque no te identificas con lo que escribo; o cortar por lo sano una relación que no va a ninguna parte.
Problemas de incompatibilidad
No basta con amarse para que la relación funcione. También hay que ser compatibles, es decir, complementarse bien. Esto no significa que debáis compartir los mismos gustos u opiniones. Se refiere a llevar un estilo de vida similar y a compartir unos planes básicos de futuro. Por ejemplo, en cuestiones tan elementales como las salidas nocturnas, la movilidad en el lugar de residencia, el deseo de tener hijos.
Problemas relacionados con la química sexual
A medida que una relación avanza, puedes preguntarte por qué la pasión inicial se esfuma y los momentos de desenfreno sexual son menos frecuentes. Es normal, siempre y cuando el cariño proteja la relación y se vaya ganando en confianza. Sin embargo, una relación sin sexo no suele funcionar. Por eso, si llevas tiempo sin hacer el amor con tu pareja, es hora de cambiar las cosas y comprobar si todavía se puede salvar la relación.
Problemas con el desarrollo personal
Toda relación tiene que aportarte cosas positivas y hacerte sentir feliz. Si tu relación te trae más quebraderos de cabeza que alegrías, si te pasas el día preocupad@ o molesto con tu pareja, significa que las cosas no van bien. Cuando la relación funciona, funciona con normalidad. No es posible forzar ni cambiar la dirección. Por eso, si sientes que quieres a tu pareja, pero discutís sin parar y a diario, lo más sensato sería poner tierra de por medio.
No soportas un rasgo físico, de personalidad o comportamiento
Este es un punto muy complicado. El aspecto físico es cambiante y secundario, ya que, con los años, pesa más el carácter y el amor de una persona. Por eso, pregúntate si de verdad es tan horrible ese defecto físico. Probablemente, si hay amor, deberías quitarle importancia y aprender a vivir con ello. Más difícil es ignorar los defectos en el carácter o comportamiento de nuestra pareja. Por ejemplo, en el caso extremo de que tu pareja consuma drogas y no esté dispuest@ a dejarlo por ti. O cuando se comporta de manera soberbia y, por mucho que le has pedido que cambie su altivez, no se esfuerza en ello.
Por último, sobra decir que hay actitudes intolerables, signo evidente de que una relación no funciona, como los celos enfermizos o la violencia física y verbal. Si está presente en tu relación, es hora de poner punto y final y comenzar a quererse, que de eso se trata en el amor.
En el amor y en la guerra todo vale
Hoy hemos querido escribir un post en torno a la frase popular “En el amor y en la guerra vale todo”, en relación con el tema de buscar pareja. Como suele ser habitual, estos dichos no son verdades tautológicas, sino que han de aplicarse a un contexto o una situación concreta. Sobra decir que en la guerra no vale todo, aunque con frecuencia y, por desgracia, se excedan las competencias. Así lo demuestra la historia, pero también nos deja ejemplos de bonitas excepciones. Por ejemplo, cuando durante la Segunda Guerra Mundial, el día de Nochebuena, los dos ejércitos dejaron las armas de lado para celebrar juntos la Navidad; eso sí, al día siguiente la batalla siguió su ritmo como si nada.
En cuanto al amor, el tema que más nos interesa, tampoco valen todas las artimañas para conseguir a la persona que deseamos. Por ejemplo, el engaño y las malas artes nunca están justificadas; para conquistar el corazón de la persona que nos interesa hemos de jugar una batalla limpia y transparente. Sobre todo, porque va en nuestro propio beneficio, ya que con el tiempo todo termina sabiéndose y es mejor no hacer nada de lo que después podamos arrepentirnos.
Por eso, entendemos que hay que acercarse a la frase “En el amor y la guerra vale todo” con precaución y no convertirla en un leitmotiv, en un modo de vida. Poner zancadillas y aprovecharse de las desgracias ajenas no es el camino del amor. La relación feliz comienza con sinceridad y así ha de desarrollarse para que lo siga siendo.
Cómo saber que la relación funciona
Cuando conocemos a alguien y comenzamos una relación de pareja, no podemos saber si va a durar para siempre o será un ligue pasajero. A veces, nuestra intuición nos dice que la relación es importante. Para saber si estamos enamorados de verdad y si merece la pena luchar por el amor que empieza, merece la pena conocer estos trucos.
Hay que preguntarse si el nuevo novio a la nueva novia tiene en cuenta nuestros gustos y se adapta a ellos, cediendo, en ocasiones. Además, si recuerda y menciona los primeros aniversarios (por ejemplo, cuando se cumple un mes de relación), significa que él/ella se lo está tomando en serio y tiene vistas de futuro, quiere que la relación funcione. Por otra parte, es importante que nos sintamos apoyados por nuestra nueva pareja en las decisiones. Esto no significa que siempre tenga que estar de acuerdo con lo que elegimos, sino que haya conversaciones provechosas sobre los temas que nos preocupan en la que nuestra pareja nos de una opinión valiosa y sincera.
Las cuestiones anteriores se centran en esa nueva pareja, en cómo reacciona y cómo se comporta. Pero también tenemos que mirar en nuestro interior para saber si la relación funciona. Si nuestra pareja consigue sacar lo mejor de nosotros mismos, si nos despertamos felices, significa que estamos enamorados. Otro punto importante es la personalidad propia. En una relación que funciona, saludable, cada uno se comporta tal y como es, sin máscaras ni prefabricados.
Es normal tener ciertas dudas, sobre todo cuando la relación comienza, pero si nos sentimos felices por estar con esa persona, deberíamos apostar por la relación, a pesar de los obstáculos. En cualquier caso, antes de tomar decisiones drásticas lo mejor es hablar con nuestra pareja de lo que nos preocupa o incomoda. Si la relación merece la pena, él/ella se esforzará todo lo posible para cambiar los detalles que nos incomodan. Y lo mismo debemos hacer nosotros: preocuparnos por las necesidades de nuestra pareja.
Aquí puedes leer sobre cómo saber si has encontrado a la pareja ideal.
Amor en la red y relaciones esporádicas
Hoy en día, Internet supone una herramienta de indiscutible importancia en la vida de todos nosotros. La utilizamos para reservar vuelos, comunicarnos con nuestros amigos, trabajar desde casa o investigar para nuestros estudios. Como no podía ser de otra forma, la red se ha convertido, también, en una plataforma para ligar y encontrar pareja.
En be2, tenemos la firme convicción de que es posible encontrar el amor en la red. Así lo demuestran las historias de amor que nuestros usuarios nos envían, semana tras semana. Encontraron a su pareja en el mundo online, aunque muchos desconfiaban de que pudiera ser posible. Sin embargo, Internet tiene mucho de Celestina: nos permite vencer la timidez del primer momento, facilita encontrar el amor sin salir de casa, rentabiliza los resultados y nos evita citas a ciegas desagradables.
Sin embargo, muchas personas todavía piensas que Internet está pensado no para encontrar el amor en la red, sino para buscar relaciones esporádicas. Efectivamente, hay muchas páginas que se dedican a esta variante, como c-date, una web para quedar con hombres o mujeres sin compromiso, orientada claramente a las relaciones sexuales. La variedad es muy amplia y también hay otras plataformas en las que coinciden usuari@s que buscan el amor, no una relación pasajera.
Por eso, lo importante es saber buscar (y saber lo que se quiere). Si buscas el amor en la red, enamorarte online como en las películas, be2 puede ayudarte a conocer esa sensación. ¡Desde el blog te animamos a que lo pruebes y nos cuentes la experiencia!
Cómo cuidar una relación de pareja
Filed under: Consejos para hombres, Consejos para mujeres, Relaciones
Alguna vez he escuchado que las relaciones son como las plantas, hay que regarlas para que sigan creciendo. Es obvio que toda relación evoluciona y el fuego de la pasión inicial se va apagando con los años. Sin embargo, podemos mantener calientes las brasas con una actitud generosa y detallista y avivar, así, el fuego del amor de vez en cuando.
En primer lugar, es necesario aceptar los cambios en la relación. No podemos pretender mantener un ritmo sexual como el de los comienzos, ni que nuestra pareja esté siempre perfecta para nosotros. Las responsabilidades diarias de cada uno nos dejan, a veces, poco tiempo para cuidar nuestro aspecto físico como desearíamos. No debemos reprocharle esto a nuestra pareja ni, tampoco, sentimos acomplejados si somos nosotros los que no estamos perfectos en cada ocasión.
En segundo lugar, es necesario buscar tiempo de calidad para nuestra pareja. Para mantener viva la relación tenemos que esforzarnos en dedicarnos momentos íntimos con frecuencia. Si estamos cansados tras la jornada laboral, nuestra pareja sabrá apreciar que acariciemos su pelo mientras leemos en la cama. No tienen por qué ser grandes actos, sino pequeños detalles.
También tenemos que ser comprensivos y esforzarnos por entender sus problemas y preocupaciones. Con el tiempo, la relación se vuelve individualista, dejamos de contarnos lo bien o mal que ha ido el día. Mantener la comunicación es esencial para cuidar la relación de pareja.
Por último, es necesario desconectar en pareja. Unas vacaciones juntos, aunque sean breves, y sin niños, pueden ayudarnos a recuperar la magia. El tiempo de ocio y de relajación debería servirnos para recordar por qué estamos juntos y lo mucho que nos necesitamos.
Diferencia de edad en el amor
El amor no conoce de límites en muchos aspectos, tampoco en lo que a la diferencia de edad se refiere. No se pueden realizar juicios de valor ni afirmaciones generalizadas sin conocer el caso concreto de la pareja en cuestión. Es posible que, en algunas relaciones, cinco años sean todo un mundo; en otras, 20 años de diferencia no tendrán la más mínima importancia.
Para empezar, es necesario considerar en qué momento de nuestra vida nos enfrentamos a una relación en la que la diferencia de edad es abultada. Si, con 15 años, conocemos a un hombre de 30, las cosas se complican. De hecho, siempre es así cuando uno de los dos es menor de edad. Superada esta barrera, los obstáculos disminuyen.
A partir de los 18 años, prácticamente sólo tendremos que valorar nuestro grado de madurez y el de nuestra pareja, así como los planes de futuro en común y lo que cada uno espera de esa relación. Si ambas partes desean una relación estable y duradera, están de acuerdo en cuestiones de niños y mobilidad, no habrá mayor problema. Por muchas pegas que padres, amigos y sociedad le pongan a la relación por nuestra diferencia de edad; lo más probable es que el tiempo ponga las cosas en su sitio y nos de la razón: merecía la pena seguir adelante con esa persona.
Otro punto muy importante en esta cuestión es la diferencia de edad en la madurez. Todavía vivimos en una sociedad de tópicos. Si una mujer madura o un hombre entrado en años comienzan una relación con una persona notablemente más joven, el círculo de amistades se les echará encima, advirtiéndoles del peligro: “sólo está contigo por el dinero”.
Si las dos partes de la pareja llevan un estilo de vida similar y se compenetran en gustos y aficiones, la diferencia de edad no tiene por qué ser un problema. Un tema mucho más peliagudo es la visión del futuro más lejano; es decir, cómo o hasta donde evolucionará la relación de pareja en común. Si uno de los dos es 20 años mayor que el otro, la perspectiva de quedarse viud@ a los 65 no es nada alentadora.
Es importante que nos dejemos guiar por nuestro instinto y que no rompamos la relación por la diferencia de edad que nos separa. Hablemos de sentimientos con nuestra pareja, de lo que él o ella siente cuando la gente murmura a nuestras espaldas. Si sus palabras son sinceras, también lo será su amor y, unidos, no habrá diferencia de edad que nos importe. Además, en cuanto a la reflexión de que nuestra pareja nos deje solos siendo aún muy jóvenes, podemos estar agradecidos del tiempo maravilloso vivido en común que ninguna otra persona nos habría proporcionado.
Amor platónico para toda la vida
Filed under: Consejos para hombres, Consejos para mujeres, Psicología
El amor platónico (quien no haya tenido un amor platónico que tire la primera piedra) es un sentimiento importante en nuestras vidas por dos motivos: en primer lugar, porque fue una persona de la que estuvimos profundamente enamorad@s, que marcó una etapa de nuestra vida e, incluso, un cambio radical en relaciones posteriores; en segundo lugar, es posible que no hayamos olvidado a ese amor platónico soñado y, por lo tanto, sigamos buscándolo en todas nuestras parejas.
Dicen que el primer amor nunca se olvida, porque deja una huella imborrable. Solemos ensalzar las primeras experiencias amorosas, por el simple motivo de que no tenemos nada con que compararlas, al no haber disfrutado de relaciones anteriores. Por eso, es conveniente ser realistas y recordar, también, los malos momentos y los motivos de la ruptura. Idealizar al primer amor es un grave error: fue tan bonito y tan imperfecto como todos los demás, ni más ni menos.
Lo mismo ocurre con el amor platónico. Nos atrae una persona y parece gustarnos más y más si se muestra altiv@, inalcanzable o es una relación imposible. Es una meta a perseguir y, como todos los desafíos, se convierte en el centro de nuestros pensamientos. Imaginamos situaciones ficticias en las que nos acercamos a él/ella, qué le diríamos y cómo nos fundiríamos en un apasionado beso.
Por eso, también, en este caso, es imprescindible mantener los pies en el suelo. Las fantasías son maravillosas, pero no hay que distorsionar la realidad. Si tenemos pareja, debemos centrarnos en ella para hacer que la relación funcione y no tengamos que lamentar una ruptura indeseada. No es posible borrar a un amor platónico de nuestras vidas, pero sí lo es relegarlo a un segundo plano. Y, si estamos solter@s, lo más recomendable es no perder tiempo con fantasías irrealizables: buscar una pareja que nos quiera y de la que enamorarnos es el mejor antídoto contra la carga que puede suponer un amor platónico.
Starflower

