Historia de un amor televisado

noviembre 30, 2009 by Camila · Leave a Comment
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La historia de amor (o, mas bien, la historia de desamor) entre Arturo e Indhira no ha tenido un final feliz. Exactamente, tal y como era de esperar. Los últimos minutos de este amor en directo transcurrieron al igual que todas las horas de relación anteriores: con ella aportando mucho más de lo que él le daba en esa relación.

Hoy me toca escribir como mujer que soy. ¿Por qué nos cuesta tanto ver la realidad cuando estamos enamoradas? ¿Por qué sufrimos, por lo general, más que ellos? En realidad, creo que estas dos preguntas han de plantearse centradas en el entorno de Gran Hermano que fue, al fin y al cabo, el escenario en el que se desarrolló la fallida relación.

Más allá del consejo de la madre de Indhira o de sus amigas, lo que le hubiera ayudado a olvidar a Arturo y evitado mucho sufrimiento habría sido la distancia. Ni verlo ni escucharlo. El espacio físico, al igual que el temporal, ayuda a curar las heridas y nos permite verlo todo con más claridad. Ese ambiente enrarecido que era la casa de Gran Hermano se parece a un caldo de cultivo del que es imposible salir. Indhira no podía respirar con claridad, no podía ver los defectos de un hombre que apenas le ha aportado nada, al margen del sexo.

En cualquier caso, creo que siempre tuvo la posibilidad de alejarse de él y pudo haberse mantenido firme. Sus llantos desproporcionados y sus acciones reprobables están fuera de lugar. Con su comportamiento ha mostrado, a mi parecer, la personalidad de quien aparenta cierta seguridad, pero es dependiente a nivel emocional de un hombre. De un hombre como Arturo. Es cierto que suelen atraernos más aquellos hombres difíciles de conseguir, pero es necesario saber mantener la lucidez y respetar nuestras propias decisiones.

Lamentablemente, Indhira ha cometido el mismo error una ocasión tras otra. Esperamos que madure fuera del programa y aprenda a evitar esa magnificación en la que convertía todo lo que le pasaba.