Julio y agosto son meses para concebir
No es casualidad que nazan tantos niños en abril y mayo. No sé en los vuestros, pero en mi círculo de amigos hay una mayoría que cumple años en esos dos meses. Hay varios motivos por los que julio y agosto son meses fecundos y, por tanto, abril y mayo meses de mucho trabajo en las plantas de ginecología de los hospitales.
En primer lugar, las buenas temperaturas veraniegas, la jornada de verano o las vacaciones nos ponen de buen humor. Hombres y mujeres están más predispuestos a las relaciones sexuales y, a la vez, pueden concentrarse en los momentos de pasión dejando a un lado el estrés laboral. Esta combinación de líbido y tranquilidad aumenta las posibilidades de quedarse embarazada.
Por otra parte, no todo está en manos del azar. Muchas parejas buscan sus niños en los meses de verano, porque planean el parto para abril y mayo. De esta forma, es posible enlazar la baja por maternidad con las próximas vacaciones y disfrutar de más tiempo con el recién nacido.
Por último, varios estudios afirman que los niños que nacen en verano crecen más fuertes y sanos. Las temperaturas propicias contribuyen al buen desarrollo del recién nacido y ayudan a evitar la aparición de posibles alergias en el futuro.
Así que, no te sorprendas si tú mismo/ eres un niño de abril o mayo. Probablemente tus padres lo tenían todo bien atado. Y si sois una pareja con ganas de tener un bebé, no hay mejor época que esta para intentarlo. Para terminar, para todos aquellos que estén deseando ser padres o madres y no hayan encontrado a la persona adecuada, probad en be2, encontrar pareja es fácil.
Evitar depresiones postvacacionales
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Estamos a 31 de agosto y, aunque oficialmente el verano de calendario no ha terminado, para muchos esta fecha supone el fin de las vacaciones y la vuelta al trabajo. Esperamos que hayas pasado unas vacaciones estivales relajadas. O interesantes. O productivas. En fin, que las hayas aprovechado como mejor hayas creído conveniente. Ahora, toca la volver a la rutina, porque la oficina o los estudios no dan tregua. Cada vez son más aquellos que se sienten agotados tras el periodo de descanso. Paradójico, pero comprensible. El cansancio mental, provocado por el estrés que nos producimos al pensar en la vuelta al trabajo, es el responsable. Un par de consejos para evitar depresiones postvacacionales.
1. Regla número uno: durante tus vacaciones queda terminantemente prohibido contactar con el trabajo. Olvídate del móvil, del correo electrónico, de llamar a los compañeros “para ver cómo va la cosa”… nadie es imprescindible y la empresa no se va a hundir porque desaparezcas unos días.
2. Vuelve a la ciudad antes de la temible “rentrée laboral”. El pulso cotidiano de tu residencia habitual conseguirá que experimentes antes la sensación de “volver a casa” que la de “vuelta al trabajo”. Además, así podrás aprovechar para hacer lo que necesites sin agobios.
3. Asume que la mayor parte del año no son vacaciones. Después de gozar de tu descanso has cargado las pilas y cuentas con una energía mental renovada; aprovéchala. Aunque te sientas irascible piensa que esa angustia es un problema hasta cierto punto normal, pero que no debe dominarte. Read more
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