La química de enamorarse II:
Apego

28-04-09 por Camila · Escribir un comentario

apego-be21Tras haber introducido el tema con la primera fase de enamoramiento, continuamos esta serie de tres artículos dedicados a la química de enamorarse con una entrada acerca de la fase de apego en toda relación amorosa.

 

SEGUNDA FASE

APEGO

En esta fase el sentimiento es de seguridad, comodidad y paz, dando lugar a un amor más sosegado.

LA QUÍMICA

Existe un proceso natural por el que el cerebro se desenamora, y consiste en aumentar los niveles de oxitocina, la hormona del apego, incompatible con la pasión romántica, que se convierte en el cariño familiar, describió Montemayor Flores.

No se puede sentir una atracción desbordante y el afecto al mismo tiempo, porque tienen estructuras cerebrales distintas, no así el deseo sexual, que se combina con ambas, refirió.

Otros especialistas como Manuel González Oscoy, catedrático de la Facultad de Psicología (FP), resaltan el papel del apego frente a la pasión romántica, pues se le considera, en términos psicológicos, como “el amor verdadero”.

Endorfinas

Aunque el circuito cerebral del proceso de vinculación sentimental sea similar en hombres y mujeres, las principales hormonas que hacen posible el vínculo romántico varían:

• Oxitocina – para las mujeres. Esta hormona aumenta nuestra confianza en la otra persona y nos produce sensación de euforia. En experimentos con animales, cuando el cerebro de la hembra es alimentado con esta hormona, esta se siente atraída por el macho más cercano. En pruebas realizadas con humanos se ha demostrado que una simple inhalación de un aerosol de oxitocina hace que la gente confíe más en los extraños y, por ejemplo, les preste mucho más dinero en una situación ficticia. Ya se ofrecen por Internet productos como Enhaced Liquid Trust basados en la oxitocina, “diseñado para mejorar el área de citas y relaciones en tu vida”
• Vasopresina – para los hombres, tanto para el amor romántico como para los vínculos afectivos paterno-filiales.

En teoría, se puede estimular el amor romántico mediante sustancias químicas, pero si uno quiere realmente alimentar una relación, debe hacer las cosas que estimulan la producción de estas moléculas y dejarlas que alimenten sus emociones mediante gestos como abrazos, besos y otras formas de contacto íntimo.

Puede que a partir de ahora, en lugar de dibujar un corazón para representar el amor empezaremos a dibujar cerebros, ya que es aquí donde reside la clave del enamoramiento.

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