El Gran Hermano de las parejas
Para todos aquellos que no somos fieles seguidores de Gran Hermano es probable que esta nueva edición les plantee problemas. Sobre todo, porque varios personajes pueden resultarnos desconocidos. Sin embargo, más allá de la mecánica del programa y sus expectativas, lo que vamos a comentar en este post es la relevancia de, precisamente, un grupo formado por (ex)parejas.
En algunos casos, los años han suavizado antiguas rencillas y rencores. Por eso, es posible que el amor surja de nuevo. La gente se empeña en hablar de la magia de Gran Hermano, quizás sea precisamente esa magia la que una a concursantes de manera inesperada y repetida. Si en su día no tuvieron inconveniente en comenzar una historia de amor televisada, tampoco ahora les preocupará que el exterior critique una relación repetida. Repetida, o no, porque de la misma forma es posible que algunos concursantes se sientan atraídos por otros, externos a su teórica pareja.
En otros casos, la historia de desamor todavía está muy reciente o la herida no ha cerrado. Verse obligados a una convivencia impuesta no ayudará a mejorar la relación y es posible que las peleas del pasado se repitan, intensificadas. Sobre todo, porque la organización se ocupará de que los más irreconciliables pasen tiempo juntos, obligados a hablar (pero no a entenderse).
En fin, seguro que este Gran Hermano de las parejas no deja indiferente a nadie. Veremos de nuevo las glorias y las penas de las relaciones personales sin tregua de las cámaras. Además, la audiencia está asegurada con esos bellezones masculinos y femeninos que nos alegran la vista!
Starflower

Después de once ediciones
“Gran Hermano” se mantiene,
y con todos los honores,
en el Top Ten de la Tele.
Esta vez, sobre la marcha,
dan otra vuelta de rosca
y aprovechando la casa
van y sacan de la gorra
por la cara otro programa:
Han inventado un refrito
y cual si fueran cobayas
pueden verse allí metidos
y luchando por la pasta
un grupo de famosillos
(porque a famosos no alcanzan);
parejas desencontradas
de anteriores ediciones
que aceptan ser encerradas
en el mismo sitio donde
acariciaron la fama
a fin de recuperarla.
El programa les propone
llevarse toda una pasta
si ellos son los que soporten
hasta el último programa
y liman sus diferencias,
o reencuentran el amor,
o remueven sus conciencias
o pegan un revolcón
(que todo el mundo presencia)
debajo del edredón.
Pues con la dicha propuesta,
para nada original,
que “Gran Hermano” presenta
han conseguido alcanzar
un 24 %
de la audiencia de esa noche.
Yo la verdad es que pienso
que vemos lo que nos ponen.
Pero en el fondo no extraña,
no olvidemos que vivimos
en nuestra querida España
cuyo vicio siempre ha sido
comentar vidas ajenas
y juzgar a los demás,
y más si además nos dejan
hacerlo desde el sofá.
Y aquí dejo ya la rima
porque empieza “Gran Hermano”
y yo no me pierdo a Aída,
que de borde tiene un rato,
en ese programa metida
con los otros cuatro gatos
llamándole perra judía
y a ella despotricando.