El dinero HACE la felicidad

08-06-09 por Camila · 1 comentario

dinero-felicidad-be2Desde que el mundo es mundo, amor y dinero han sido acusados de relaciones sospechosas. Ya se hable de la tradicional dote de la novia, de los matrimonios de conveniencia o de los costosos procesos de divorcio, lo cierto es que las consideraciones económicas han estado muy presentes en el mundo de la pareja. Hay quien podría pensar que las cuestiones puramente materiales son poco menos que ‘intrusas’ no del todo deseables en un contexto a menudo tan idealizado como es el de la búsqueda de la media naranja. Sin embargo, para saber si estamos ante la persona ideal, son muchos los factores que conviene tener en cuenta, desde los más generales a los más concretos, y la situación financiera de esta persona puede ser vista como un elemento más de decisión, tan pertinente como podría serlo el color de los ojos, las tendencias políticas o los gustos musicales. Una reciente encuesta llevada a cabo por be2 ahonda en este espinoso asunto, y revela hasta qué punto damos importancia al nivel de renta de nuestra -posible- pareja a la hora de plantearnos una relación sentimental. Este estudio fue realizado entre 920 personas de ambos sexos (pregunta 1), y los resultados no dejan de ser sorprendentes, no tanto por el tono general de las respuestas como por la clara diferencia que se puede observar entre las respuestas dadas por hombres y por mujeres. A la clásica pregunta de si ambos sexos tienen distintas formas de concebir las relaciones de pareja, esta encuesta parece indicar que sí. Veamos cómo, y tratemos luego de interpretar los datos.

Un hecho salta a la vista desde las primeras preguntas del cuestionario: las mujeres, como norma, prestan mucha más atención que los hombres al nivel de ingresos de sus potenciales parejas. Así lo atestigua una de cada tres mujeres encuestadas -34%-, que afirma que éste es un factor que tiene en cuenta a la hora de decidir si entablar o no una relación, una ratio que cuadriplica la proporción de hombres -8%- que declaran lo mismo (pregunta 2). De igual manera, mientras que sólo el 12% de los hombres reconocen que intentan acercarse a personas con un nivel de ingresos igual o superior al suyo, en el campo femenino este porcentaje asciende a un sorprendente 43% (pregunta 3). Las cifras hablan por sí solas. Si bien es cierto que en todos los casos aquellos que declaran su interés por los ingresos ajenos son minoritarios, del lado de las mujeres ésta es una minoría muy abultada, y más aún si la ponemos en relación con las minorías mucho más modestas presentes en el sector masculino. Pero aún hay más. Ante la pregunta de si la diferencia del nivel de ingresos en una pareja puede ser causa de problemas en la misma, un 6% de las mujeres lo cree muy probable y un 65% posible, frente a unas proporciones del 2% y el 57% respectivamente entre los hombres cuestionados (pregunta 4). En este caso, las diferencias son menos abrumadoras, pero igualmente significativas. Decididamente, todo apunta hasta aquí a una mayor sensibilidad femenina hacia las dimensiones económicas de la pareja, a buena distancia de la preocupación que el otro sexo muestra por la materia.

Ahora bien, hay un punto en que los hombres SÍ muestran más preocupación que las mujeres por los ingresos de su pareja: en el momento en que éstos son superiores a los suyos. Interrogados sobre cómo se sentirían si su pareja pasase a cobrar más que ellos (pregunta 5), la gran mayoría de los encuestados masculinos -84%- afirman que se alegrarían, del mismo modo que un porcentaje semejante, aunque ligeramente superior, de las encuestadas -89%-; es interesante observar como, dentro de esta alegría general, los hombres celebrarían sobre todo el logro personal alcanzado por el otro -50%-, mientras que las mujeres valorarían más los beneficios que este aumento salarial representaría para la economía común -45%-, disparidad que parece reflejar de nuevo el mayor interés del sexo femenino por la incidencia de la renta ajena en el patrimonio conjunto. Pero lo realmente llamativo es que un 2% de los hombres dicen que se sentirían incómodos ante esta perspectiva, opinión compartida únicamente por un 1% de las mujeres. De nuevo, lo significativo en este caso no son los porcentajes en sí, muy minoritarios, sino la diferencia que marcan entre las actitudes de uno y otro sexo, pues aunque las cifras son muy semejantes, la pequeña diferencia a favor de los hombres invierte por primera y única vez una tendencia muy marcada de preponderancia femenina en la atención a los asuntos monetarios. Por lo visto, éste es un tema especialmente sensible para el sector masculino, y como tal debe ser tenido muy en cuenta a la hora de valorar los resultados de la encuesta.

Llegados a este punto, las diferencias entre hombres y mujeres en torno a este tema son evidentes. ¿Cómo debemos interpretarlas? Podría buscarse tal vez una explicación sociológica: tras una larga tradición de dependencia económica de la mujer respecto del varón, la necesidad por parte de ésta de encontrar una pareja que pueda mantenerla, el clásico ‘buen partido’, continuaría siendo una especie de instinto social aún no del todo superado pese a la reciente emancipación femenina; por la misma razón, el hombre que se ve relegado a un segundo plano en los ingresos comunes podría sentirse inseguro al ver comprometido su rol tradicional de principal sostén de la economía familiar. Claro que no faltan alternativas. Podrían, por ejemplo, atribuirse las diferencias a una mayor preocupación femenina por la buena marcha global de la pareja, en contraposición a una actitud masculina más individualista. O, desde posturas más escépticas, podría cuestionarse la sinceridad de los hombres al declarar tan poco interés por los aspectos materiales en la búsqueda de pareja. Pero nos movemos ya en el terreno de las especulaciones, abierto siempre a discusión. Los datos, en todo caso, están sobre la mesa, y las cifras son claras. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

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Comments

1 comentario to “El dinero HACE la felicidad”
  1. Miguel dice:

    Hola! bonito post.
    Yo creo que el hecho que la mujer sea más sensible a los ingresos del otro va más allá que las simples costumbres sociales, en este caso la historia del rol de la mujer en este aspecto.

    Me refiero a que va a nivel biológico, a una necesidad de seguridad y otros elementos que se entrelazan y se alimentan.

    Es un tema muy extenso a mi parecer y siempre es bonito leer algo fresco, gracias!

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