Dependencia de la pareja
Hay muchas formas de dependencia de una pareja. Muchos pensarán en el prototípico y machista estereotipo de una mujer casada que depende económicamente de su marido. Si, además, tienen hijos en común, la situación se agrava y la dependencia se vuelve más fuerte. Sin embargo, no es este el único caso de dependencia de una pareja. A continuación explicamos varios ejemplos y aportamos las claves para acabar con esta situación.
Se produce una situación de dependencia siempre que una persona somete sus intereses a los de su pareja. Así, la dependencia puede residir en una actitud autoritaria de nuestr@ espos@ o novi@ o, también, en nosotros mismos, cuando no vemos más allá de la relación de pareja que llevamos con esa persona. La dependencia puede tener muchas formas: darle siempre la razón, seguir siempre sus planes o consejos, abandonar metas personales por falta de motivación, renunciar a amigos, familia, estudios o trabajo por miedo a sus reacciones…
La solución no siempre es fácil ni está en nuestra mano. En primer lugar, debemos plantearnos si la dependencia es forzada, es decir, nuestra pareja nos presiona y domina; o si, por el contrario, es una relación de dependencia que hemos creado nosotros mismos, porque creemos no poder vivir sin nuestra pareja. Para el primer caso, una dependencia obligada, lo más sensato es recurrir a la ayuda de familiares, amigos y organismos sociales. A veces hay alternativas que desconocemos para personas que desean terminar con una relación, pero no pueden enfrentarse a los gastos que esto supone. Para el segundo caso, la respuesta está en nosotros mismos. Ser consciente del problema es el primer paso; iniciar actividades nuevas de ocio, relacionarse con personas que compartan nuestros intereses y dedicarnos tiempo de manera individual, no como pareja, son las acciones correctas.
Starflower