¿Se puede comprar el amor?
Leemos entre las noticias más recientes que Madonna le ha regalado a su novio, Jesús Luz, un apartamento valorado en más de dos millones de euros. El pisito está en un exclusivo barrio de Nueva York, cerca de su casa.
Dicen las malas lenguas que es una compensación, ya que a Jesús Luz le sentó fatal que su novia rechazara en público su propuesta de matrimonio.
En fin, es un ejemplo a gran escala, hablando de cifras millonarias. Pero ¿qué pasa en las relaciones de pareja de a pie de calle? ¿Qué ocurre cuando uno de los dos lleva la administración de las finanzas comunes? La dependencia económica es un asunto muy complicado y de gran trascendencia durante y después de la relación. La situación ideal es aquella en la que ambos miembros de la pareja trabajan y son independientes económicamente. Cuando la relación avanza, es lógico y conveniente unir los sueldos para pagar una hipoteca o las compras diarias, sin hacer distinciones ni porcentajes.
El problema suele llegar si la relación termina. Una ruptura es muy dolorosa y puede complicarse, aun más, si hay dinero de por medio. Y, por otra parte, los acuerdos prematrimoniales no son tan atractivos, cuando se está enamorado y convencido de que la cosa va a durar.
Si de algo estamos convencidos es de que los regalos caros no pueden comprar el amor ni cambiar sentimientos. Cada pareja decidirá cómo administrar sus presupuestos, de forma individual o compartida. Y, si la relación se rompe, es importante recordar el amor que existió un día, para evitar conflictos económicos muy desagradables.
Starflower