¿San Fermín para encontrar pareja?
Las fiestas populares y las grandes aglomeraciones suelen entenderse como ocasiones para la fiesta y el desenfreno. Así lo pensábamos hasta ahora, pero hemos tenido ocasión de entrevistar a dos amigas que fueron en grupo a pasar un par de días en Pamplona, por San Fermines, y tuvieron una aventura amorosa. De su experiencia veremos qué distinto puede ser el amor y cómo el destino lo pone todo en nuestras manos.
-Ana G. se define como una persona divertida, locuela y amante de la noche. La rutina de grupo le obligaba a comenzar el día más temprano de lo que ella habría deseado, independientemente de lo larga que hubiera sido la noche. Pero vamos al grano, porque Ana nos ha contado el affaire romántico que vivió durante los San Fermines. Comoció a un holandés, Roel, en uno de los encierros (detrás de las vallas, ambos). Con la emoción y la adrenalina de las carreras, terminaron abrazados en lo que dura el encierro y el resto del día. Después de muchos besos y achuchones, el grupo de las chicas, con Ana, se retiró a su hotel. Roel le había pedido su teléfono y confiaba en volverlo a ver y compartir con él más encierros, de día o de noche. Sin embargo, Roel no llegó a ponerse en contacto con ella. Probablemente conociera a otra Ana esa misma tarde, y quizás a otra la siguiente. Pero ella no se llevó un disgusto: durante su corta estancia en los San Fermines tuvo ocasión de tontear y probar como amantes a un australiano, un alemán. ¡Mala suerte para el holandés! Dice ella.
-Pilar B. infantil, con las cosas muy claras y fiestera estaba en el mismo grupo que Ana pasando unos días de fiesta en Pamplona. Ella misma todavía no puede creerse esta historia. Conoció a un tal Josué durante el chupinazo, pero la avalancha de gente les hizo separarse tras haber intercambiado unas pocas palabras. Milagrosamente, volvieron a encontrarse en un bar tranquilo durante una comida. Pilar pensó que esta vez no podía dejarlo escapar, pero, por otra parte, no tenía ninguna confianza en que la historia saliera adelante. Sabía mejor que nadie que estas fiestas son de locura y aventuras sin compromisos. El ambiente festivo les unió en una mesa y, para los postres, ya habían encontrado cientos de puntos comunes. El más importante, que los dos estudiaban en la misma ciudad, Granada. En Pamplona se abrió la puerta para el amor… en Granada, siguieron conociéndose. ¡Acaban de cumplir un año de relación!
Starflower