Encontré el test de amor para mí y, con él, a mi pareja

El test de amor que cambió mi vida

Hace años me separé de mi pareja y, como muchas mujeres divorciadas, quería conocer gente nueva. Un día, recibí un email anunciando un test de amor. Hablaba de un estudio de compatibilidades y lo presentaban con un “test pareja ideal”, la llave para una nueva relación. Me lancé a la piscina… y vaya resultado.

¿Un test de amor para conocer gente? Si no lo veo, no lo creo...

¿Un test de amor me va a decir quién es mi pareja ideal? Qué tontería. Precisamente eso es lo que pensaba de todos los tests de amor. Sin embargo, me decidí a completar este de be2, ya que tenía base científica y analizaba factores psicológicos, sociológicos y antropológicos para describir tu  personalidad. 
Mi opinión sobre las páginas de contacto no era mucho mejor. Con una oferta tan amplia, todas me parecían iguales y nunca me había tomado el tiempo de probar ninguna. Lo que yo no sabía es que este test de amor era la puerta a be2, una de esas páginas para conocer gente y encontrar pareja.
Mi primer pensamiento fue borrarme de inmediato, pero la curiosidad me podía. Si habían acertado tanto con mi personalidad, ¿tendrían al hombre adecuado para mí? Me convencí a mí misma de que valía la pena hacer la prueba.

Los primeros contactos fueron descafeinados y estuve a punto de tirar la toalla: no respondían a mis mensajes y tenía la impresión de que yo era la única interesada de verdad en conocer gente para, quizás, una relación de pareja. A las tres semanas, recibí un mensaje: “Soy Curro y también soy de Madrid. Este test de amor dice que somos compatibles. ¿Te apetece comprobarlo, sin más compromiso, tomando un café?

Un mensaje serio, pero cercano. Una propuesta algo loca. Pero vaya que si me apetecía. Y más, cuando miré su perfil

Y sí, el test de amor trajo la felicidad a mi vida

Curro (Francisco) era de los pocos que, después de completar el famoso test de amor, se había molestado en “currarse” su perfil. Pude leer que tenía hijos que no vivían con él, que le gustaba la comida india y el cine español. Lo más importante es que coincidíamos en nuestras ideas sobre lo que tiene que ser una relación de pareja. Y, para qué negarlo, también me atrajo su foto: un hombre elegante y sonriente.
Con esta poca información me presenté en nuestra primera cita. En contra de lo que temía, la conversación fue agradable y continuada. A cada sorbo me sentía más cómoda a su lado y, a cada palabra, parecía conquistarme un poquito. Curro resultó ser un profesor de instituto, comprometido con la juventud, cercano, culto… Yo me mostré lo más natural posible, y parece que le gustó, porque al final de nuestra cita insistió en acompañarme en el camino a casa, demostrando que el tiempo que habíamos pasado juntos le sabía a poco.

Hoy llevamos una relación adulta y madura. Es la compañía que faltaba en mi vida y tengo que decir que me siento más vital que nunca. Desde que estamos juntos, no he vuelto a sentirme sola. Y pensar que todo comenzó con ese test de amor que rellené por pura coincidencia...

 

Regístrate ahora, ¡gratis!
Eres
Buscas
Nombre de usuario
Contraseña
Dirección de e-mail