
Romance, el deseo de todos
Tal vez uno de las preocupaciones más íntimas de las personas, y por lo mismo menos expresadas, es la de encontrar el amor. Muchos van por ahí diciendo que sólo buscan amigos y amigas, que nada más les hace falta para una vida emocionalmente completa, que cualquier otra cosa no va con su personalidad, que ya es demasiado tarde para una relación. Pero en el fondo, en algún momento antes de dormir, sus pensamientos se dirigen hacia la secreta necesidad de vivir una relación intensa.
Un romance de este tipo no se puede buscar; si se tiene suerte llegará intempestivamente borrando de sopetón cualquier cosa que antes se haya hecho o dicho al respecto. La mayoría ha conocido a alguien que ha perdido la cabeza por amor y se ha sumergido en una relación tipo “John y Yoko”. Pero para ejemplos no tenemos que recurrir a lo particular. La historia nos los da de sobra.
Sinatra y Gardner: romance a la Hollywood
Ava Gardner y Frank Sinatra, dos de las figuras más rutilantes del Hollywood de los años de oro, protagonizaron un largo romance que tuvo todos los ingredientes de los amores que duelen. Al momento de conocerla él se encontraba casado con Nancy Barbato, la mujer que lo había acompañado en los duros días en que se las batía como cantante de salón. Pero tras la llegada del éxito todo cambió.
Tras su primer Nº 1 en 1940, Sinatra comenzó a codearse con la creme del espectáculo estadounidense de la época. Las extensas giras dieron pie para romances y flirteos frente a los que su esposa hacía oídos sordos, hasta que a finales de los años 40 conoció a Ava Gardner, una de las mujeres más bellas del cine de aquellos años. La atracción entre ambos fue fulminante. Nancy Barbato anunció el fin de su matrimonio, dejando el camino libre para que la nueva pareja se casase.
Con una luna de miel en Cuba, la pareja se paseaba mostrando su felicidad a todos quienes quisieran verlos. Pero no duró mucho. Ava Gardner era estrella por derecho propio, adorada y deseada por millones de personas, algo que a Frank Sinatra, acostumbrado a ser el objeto de atención, le empezó a incomodar. Los celos comenzaron a adueñarse de él y el romance inició su derrumbe.
De romance y miedo
Ambos se sumergieron en una hojarasca de celos, ira y violencia mutua nunca antes vista. La tensión hizo que ambos cayeran en el alcohol, con lo que sus peleas se hicieron más fuertes llegando más de alguna vez a los golpes. La situación continuó degradándose hasta que llegó a un punto muerto en España. Ava Gardner viajó al país para filmar La condesa descalza y tuvo la oportunidad de conocer a mucha gente, entre los que se encontraba el torero Luis Miguel Dominguín y Mario Cabré, quienes habrían compartido algo más que buenos momentos con ella.
El matrimonio se rompió inevitablemente en 1957, año en que decidieron divorciarse. Sin duda, a pesar de que el romance protagonizado por ambas estrellas no tuvo un final feliz, los dos estuvieron dispuestos a correr el riesgo. Si las cosas salieron mal fue por su exclusiva responsabilidad. No hay excusa para dejar pasar la oportunidad cuando aparezca. El miedo a fracasar no conduce a ningún lado, menos en el amor. Y si alguien no está seguro y necesita apoyo, existen agencias y compañías de dating que pueden darle el servicio que requieren.

