Historias de amor famosas, el amor por encima de todo

Historias de amor: nada es imposible

En nuestros días las herramientas para buscar contactos son notoriamente más abundantes que hace unas décadas. Para lo que antes hacíamos por nuestra cuenta, utilizando únicamente  nuestra labia y nuestra mejor sonrisa, ahora recibimos ayuda de agencias matrimoniales y agencias de contacto, entre otras. Las cosas así se facilitan, es verdad; los avisos de “busco amor” en Internet cada vez son más demandados y parecen dar mejores resultados de lo que se esperaba cuando todo esto comenzó.

Sin embargo, aún no se inventa ninguna aplicación electrónica para lograr que ese primer encuentro se transforme en una historia de amor. Son cosas que dependen de cada uno, de la honestidad con que los involucrados se planteen frente a los propios sentimientos y a lo que esperan entregar al otro.

Algunas historias de amor

Algunos dicen que las historias de amor, las de verdad, las que implican una comunión inexplicable y  misteriosa, son imposibles de buscar. Aparecerían frente a uno, como un resplandor sorpresivo que lejos de nublar la razón, la guiaría. Sea como sea, se trata de cosas que existen; cualquiera de nosotros puede encontrarse un día, sin pensarlo, envuelto en esa hojarasca confusa y dulce.
Un ejemplo claro lo encontramos en la historia de Marie y Pierre Curier, el matrimonio franco-polaco descubridor del radio. Se sabe que ella tuvo una cantidad de pretendientes no pequeña durante sus años universitarios, entre los que se contó a un hombre de apellido Lamotte. Él le escribía apasionados poemas y hermosas cartas en un estilo dulce y romántico.  A pesar de esto y de los muchos otros que la cortejaron, ella se decantó por la cercanía intelectual y valórica del que fuera más tarde su marido, un físico francés que también le escribió cartas en un estilo directo e intelectual, algo desordenadas según sus biógrafos, pero dotadas de una fuerza y una madurez notables: Pierre Curier.

Demás está decir que Marie y Pierre estuvieron juntos hasta que él murió en 1906 y que su relación fue la base de una de las investigaciones científicas más trascendentales de la historia: el estudio de la radioactividad.

Las historias de amor no son sólo películas

Otra mítica historia de amor  es la que protagonizaron Spencer Tracy y Katherine Hepburn. Ambos fueron parte de la época dorada del Hollywood de los años 40, 50 y 60 del Siglo XX; se conocieron al iniciar el rodaje de la película La Mujer del Año y aunque él estaba casado con Louise Treadwell (de quien nunca se separó), se dejaron llevar por un romance que duró hasta la muerte de Tracy en 1967.
Los que los conocieron en la intimidad han contado que sentían una auténtica veneración el uno por el otro, tanto en el plano sentimental como en el profesional. Las nueve películas que filmaron juntos son un reflejo de la simbiosis que lograron.
A medida que pasaron los años y Spencer Tracy se sumergió más en el alcoholismo, Hepburn fue su única piedra de apoyo ya que él casi no veía a su esposa. El día en que murió, fue la actriz quién avisó a Louise Treadwell; sin embargo no asistió a su funeral por respeto a la viuda.

Historias de amor como estas son las que nos dejan claro que depende de nosotros cultivar la emoción dentro de la vida en pareja, sin importar la circunstancia que nos rodeen. Al fin de cuentas, somos lo que pensamos y lo que sentimos. Sobre eso es lo que construimos nuestra vida.

 

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