
Encontrar el amor no es fácil, pero es emocionante
Para cualquiera (soltero o no) que posea un mínimo de experiencia en cosas del corazón, les serán obvias las dificultases que pueden hallarse si de encontrar pareja se trata. No me refiero, claro está, a un romance pasajero o a experiencias puramente sexuales. Los entuertos aparecen al buscar proyectarse hacia algo distinto, más estable; no es fácil dar con la persona acertada con la cual compartir un techo, gastos y, tal vez lo más relevante, formas de ser.
Dejando a un lado la cantidad de fracasos que cada uno de nosotros ha anotado en su agenda cada vez que ha intentado encontrar el amor, la historia nos enseña que más de alguno ha terminado ciego por sus sentimientos, haciendo cosas que jamás pensó, todo por un hombre o una mujer de los que han quedado prendados de manera irremediable.
Encontrar el amor: de locuras y ceguera
Las consecuencias que estos comportamientos puedan acarrear varían según el caso. Evaluar si se hizo lo correcto o no dependerá de cada uno. Sin embargo, nada puede borrar el hecho de que algo impensado se realizó sólo por el natural deseo de encontrar el amor. No es necesario investigar mucho para encontrar un ejemplo elocuente; basta con tomar los mitos del Antiguo Testamento y recordar las desventuras de Sansón. Se supone que este personaje había sido escogido por Dios para liberar a Israel de la opresión filistea y, por lo mismo, había recibido un don inestimable: una fuerza física única que lo hacía capaz de destruir a todo un ejército él solo. La historia cuenta que los filisteos se enteraron de la existencia de Sansón y de su poder, por lo que se propusieron averiguar cuál era su punto débil utilizando la belleza de Dalila.
No le fue difícil conquistar al guerrero judío. Una vez que lo tuvo entre sus manos, con la cabeza perdida de amor, totalmente cegado, él mismo le contó que su pelo era la fuente de su fuerza física. Lo que vino ya es conocido por todos: Dalila entrega a Sansón a sus enemigos, le cortan el cabello, lo humillan y éste, consumido por el arrepentimiento, logra que Dios traiga de vuelta por un momento su antiguo poder, derriba las murallas del templo filisteo donde se encontraba preso y todos, incluyéndolo, mueren.
Encontrar el amor y ¿perder otras cosas?
Muy conocida es también la historia de Eduardo VIII de Inglaterra. No podemos saber cuánto tiempo intentó encontrar el amor, pero sí conocemos lo que sucedió cuando finalmente lo halló en la persona de la estadounidense Wallis Simpson: el conflicto con la familia real y su abdicación al trono 326 días después de haberse coronado como rey de Inglaterra.
Un caso reciente es el de Alberto Cutié, sacerdote ampliamente conocido entre el público latino de Miami por sus programas de televisión de obvio contenido cristiano. Su éxito lo había transformado en uno de los rostros más reconocibles y mediáticos de la Iglesia Católica en Estados Unidos. Respetado por todos, era un símbolo de coherencia valórica hasta que hace unos meses los diarios estadounidenses destaparon la verdad sobre su vida privada: Cutié mantenía una relación de pareja con una mujer de su diócesis. Ante la presión que de improviso tuvo que soportar y considerando la evidente contradicción de sus actos, el sacerdote optó por dejar la Iglesia Católica y convertirse en anglicano.
Todos estos son ejemplos de personas a las que encontrar el amor les jugó una mala pasada. Pero esto es tan sólo la primera impresión: al abandonar el trono o el cargo en la Iglesia Católica, los protagonistas de estas historias ganaron algo mucho más importante: el amor. Y es que el amor siempre será incompatible con algunas cosas... de poco valor si se las compara con la aventura de lanzarse apasionadamente por lo que uno siente realmente.
A este propósito, en be2 puedes encontrar un precioso aliado y ayuda sus usuarios a establecer relaciones felices y duraderas y por esta razón no se puede comparar con otras agencias que promueven contactos de sexo bajo el nombre de anuncios de contactos.

