La evolución del dating a lo largo de los años

El dating es más antiguo de lo que se cree

Todos saben que para ligar, para encontrar a alguien, no es necesario esperar al día de San Valentín. Aquellos que van por ahí solapadamente buscando novia o los que sin recato llevan un aviso de “busco chica” pegado en la frente, no tienen siquiera que preocuparse por su labia o poca personalidad. Una de las gracias de las economías de libre mercado es que dan espacio para propuestas creativas en nichos en los que hasta hace menos de dos décadas no se creía posible construir un negocio.

Los servicios de dating tal como los conocemos existen desde hace unos pocos años y están ligados al desarrollo de las herramientas de Internet. Sin embargo, lo cierto es que han existido de distintas maneras desde hace años, sea como la abuela que en los siglos XVIII o XIX buscaba pretendientes para las hijas de los ricos, o como las viejas compañías que grababan vídeos de personas en busca de una pareja.

El que las cosas funcionaran dependía muy poco de si la chica en cuestión se sentía atraída por quien la cortejaba. Lo esencial era el dinero de la dote y las posibilidades de aumentar el patrimonio de ambas familias. Una visión, por decirlo de alguna manera, de “empresa”, antepuesta del todo a lo que pudiesen sentir la mujer y el hombre directamente implicados. Las grandes propiedades de fines del siglo XIX se forjaron en la mayoría de los casos gracias a esa forma de “dating”.

El avance del dating

Más adelante, con el avance del tiempo y las estructuras sociales mutando constantemente, las casamenteras dejaron de fijarse sólo en los ricos y ampliaron su labor a todo el espectro social. Lo óptimo era que el pretendiente viniese de una buena cuna y contase con un patrimonio respetable. Pero las familias que no tenían recursos pero sí hijas, ni siquiera podían soñar con que esto sucediese. Un hombre trabajador, ojalá perteneciente a la pujante e ilustrada clase media de aquellos años, era la mejor alternativa. De los sentimientos de la chica, ni hablar.

Avanzadas las décadas, el dating fue cambiando. Las casamenteras pasaron al olvido pero los criterios se mantuvieron. El padre, como cabeza del grupo familiar, era decisivo al momento de aceptar que tal o cual persona ingresara a la familia, y la mujer aún no era totalmente dueña de su destino. Durante el transcurso de las primeras décadas del siglo XX, fueron pocas las que pudieron vivir la vida que realmente desearon. Sólo algunas aristócratas pudieron hacerlo gracias al dinero que tenían en las manos.

Dating a finales de siglo

Pero el tiempo no pasa gratis para nadie. La lucha feminista comenzó a dar sus frutos y la posición de la mujer fue cambiando lentamente hasta nuestros días. Hace tiempo que no es sólo el hombre quien busca pareja, decide y escoge. Las agencias de dating han variado su negocio adaptándose a las nuevas herramientas más que a las necesidades del público (que básicamente son las mismas: amor y pasión).

Hoy es Internet la manera más rápida de conocer a alguien. La cantidad de agencias y empresas que se dedican a buscar parejas se eleva con rapidez y, por lo mismo, son más las compañías que se toman esta labor con el profesionalismo que se merece, al estilo de be2. Sólo hay que buscar y se encontrará.

 

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