Amistades

Amistades basadas en la confianza, igual que en la relación de pareja

Un amigo verdadero vale por 3 novios falsos.

La verdadera amistad no se desaparece a lo largo de los años.

Los amigos siempre están por acercarse hasta los temas mas delicados- hazte amigos en be2 y no te arrepentirás; en be2 es posible que surja un amor de una buena amistad!

La clave para conservar nuestras amistades durante muchos años reside en la confianza. Al igual que en una relación de pareja, hemos de ser altruistas y pensar en dar, más que en recibir, con nuestros contactos. De igual forma, los mismos celos que arruinan toda relación amorosa, pueden echar a perder una larga amistad. Lo mismo ocurre con asuntos delicados, como la política. Sin embargo, antes de hablar de los factores que intervienen en la relación con nuestros amigos, resumiremos las amistades que nos marcan en la vida.

Amistades y contactos de toda una vida

A lo largo de nuestra vida, una serie de circunstancias personales y psicológicas dirigen nuestros instintos y preferencias en la selección de amigos. Son las responsables de que, como adolescentes, creamos que la amistad es para siempre; influyen en la forma de relacionarnos con nuestros contactos como personas adultas; y, ya en la vejez, nos ayudan a entender el sentido de las amistades que influyeron en nuestra vida.

Efectivamente, los jóvenes suelen ser generosos en su definición de amistad: cuentan entre sus amistades a conocidos de una noche o contactos con los que sólo tienen una relación virtual. Esta falta de sinceridad, consciente o inconsciente, es la responsable de que pocas amistades de la adolescencia perduren en años posteriores.
Al madurar, recordamos con cariño a esos amigos de la infancia que tanto llegaron a importarnos en su momento. Sin embargo, sabemos reconocer sus limitaciones y entendemos que es imposible mantener esos contactos. Las circunstancias personales, como la presencia de una pareja estable, derivan en nuevas amistades. Los amigos “de fiesta” de la adolescencia se sustituyen por amistades más serias y comprometidas. Nos volvemos selectivos y buscamos afinidad con nuestros contactos, en base a la experiencia de relaciones de amistad anteriores.

Finalmente, como ancianos, y desde la perspectiva que dan los años, sabemos reconocer a las personas que, de verdad, dejaron huella con su amistad. El resto pasa al saco de los contactos sin relevancia. Los nuevos amigos que se conocen a estas alturas cumplen una clara función: acompañarnos en esta última etapa. Es muy triste perder estas amistades y su vacío se acepta con temor y resignación.

Amistades que se rompen y contactos en forma de número

Con frecuencia, nos alejamos de nuestras amistades al cambiar de colegio, de ciudad o de trabajo. Son factores que no podemos controlar. Si bien es fácil conservar nuestros contactos, a través de redes como Facebook o Tuenti, cuidar esas amistades a distancia es una tarea harto complicada. Lo mejor, por lo tanto, es asumir que cada etapa vital nos trae experiencias nuevas y, también, nuevas amistades.

Al margen de estos factores externos, es posible que las amistades se rompan por malentendidos, celos o discusiones acaloradas. Al igual que en una relación de pareja, la confianza es vital en una amistad. Ante cualquier rumor o sospecha, nada mejor que tratarlo directamente con los amigos implicados. Por su parte, es inevitable acercarse a temas delicados con tus amistades. Un apasionado debate sobre política o, incluso, fútbol, puede terminar en una amarga discusión. Irreconciliable. Expresa tus opiniones con franqueza, pero de forma delicada. Y exige que tus amistades también lo hagan.

 

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